La extinción del condominio

"Extinción del condominio"

Cada vez es más frecuente la disolución de las comunidades de bienes o la separación de comuneros, como puede ser el caso de una pareja que se separa y tienen un inmueble en propiedad compartida. No obstante, la dificultad aparece en el momento de la transmisión de este inmueble, ya que nos podemos encontrar ante un supuesto de compraventa o extinción del condominio.

La extinción del condominio es una operación no sujeta al Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, ni sujeta al Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos Urbanos, más conocido como la plusvalía municipal.

La dificultad radica en determinar si la división del bien/inmueble tributará en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, ya que la Ley del IRPF, de acuerdo con su artículo 33.2 afirma que no existe alteración patrimonial en los siguientes supuestos:

a) En los supuestos de división de la cosa común.

b) En la disolución de una sociedad de gananciales o en la extinción del régimen económico matrimonial de partición.

c) En la disolución de comunidades de bienes o en los casos de separación de comuneros.

Según lo expuesto anteriormente, parece que en ningún caso se tributará por IRPF. Sin embargo, el Tribunal Económico-Administrativo Central, en su resolución de 7 de junio de 2018, Recurso 2488/2017 ha zanjado este tema concluyendo que para que no exista ganancia patrimonial susceptible de tributar en el IRPF es necesario que no exista alteración patrimonial y no resulte un exceso de tributación. Por ello, es preciso que, a la hora de deshacerse la indivisión, las adjudicaciones correspondan a la cuota de titularidad, ya que,  en caso contrario, si se atribuyen bienes o derechos con un valor superior al que corresponda, estaríamos ante un caso de exceso susceptible de tributar en el IRPF al haber una alteración patrimonial.

A modo de ejemplo, si un inmueble mantiene en la fecha de extinción del condominio el mismo valor o un valor mayor al que tenía cuando se adquirió y se divide entre los comuneros, respetando su cuota de titularidad, no existirá alteración patrimonial para ningún comunero por lo que no tributará en el IRPF.

Para poder acogerse a las normas anteriormente citadas de la extinción del condominio, es necesaria la división de todos los bienes, sin excepción, que los comuneros compartan.

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